La Arteterapia, para mi, es un encuentro. Con uno mismo. Yo con migo. El otro con sí mismo.
El otro conmigo y yo con el otro. Con los otros. Con el material.
Un triángulo o para mí más bien una forma geomotrica que permite una relación entre
varios puntos.
El arteterapeuta, el arteterapeutizando, el material artístico,
la obra que se está creando y los momentos mágicos.
Donde la atención se dirige hacia el proceso artístico y la facilitación del material esencial para que el otro puede expresarse. Con el material se puede facilitar una creación, un juego y una vía de expresión basado en sostener desde el vínculo creado, la presencia, la escucha, la comunicación, la confianza y la empatía.
Facilitando materiales y propuestas artísticas que darán las oportunidades de conectarse con uno mismo, explorar y expresarse, desarrollar los recursos creativos y la autonomía.
Permitiendo que el otro pueda descubrir algo nuevo sobre sí mismo, entenderse mejor a si mismo, encontrar algo que antes les resultaba inaccesible, integrar algo desconocido.
Desarrollar y experimentar capacidades. “¡Puedo hacer eso! ¡Nunca hubiera pensado eso de mí mismo!
“Ya no me hace falta tu ayuda.” Poderse sentir sostenido, validado, acogido, escuchado.
Ofreciendo un espacio donde el otro, a través del arte puede conectar con algo profundo.